Trastornos Espectro autista

Los títeres somos especiales. Trastornos y deficiencias a tratar
Espectro autista
El término autismo fue introducido por Bleuler en 1911, para señalar a alguien que estaba “cerrado en sí mismo” y fue el médico vienés Leo Kanner (1944) quien, estudiando un grupo de niños con determinadas características, utilizó el diagnóstico de autismo infantil precoz. Por la misma época, otro investigador vienés, Hans Asperger, hizo referencia a otro cuadro clínico que tenía semejanzas con el descrito por su colega, pero éstos presentaban un lenguaje amplio en relación al otro grupo. Existe también el trastorno de Rett, donde el autismo va acompañado de un grado de retraso mental importante.
El autismo es un trastorno permanente (de por vida) en el desarrollo que incapacita a la gente de entender lo que ven, escuchan, así como de lo que sienten. Esto se transmite en problemas severos en las relaciones sociales, en la comunicación, y en el comportamiento.
El DSM-IV define el autismo como un trastorno profundo del desarrollo caracterizado por:
  • Impedimentos para la comunicación e interacción social.
  • Patrones de carácter, intereses y actividades restrictivas, repetitivas y estereotipadas.
Algunas personas con autismo tienen niveles normales de inteligencia, mientras que la mayoría de gente con autismo tienen algún grado de discapacidad intelectual, que van desde media hasta severo.
Se estima que aproximadamente hasta un 50% de personas con autismo no desarrollan lenguaje funcional. Mientras que para quienes si hablan, suelen tener cualidades inusuales y habilidades comunicativas limitadas.
Todas las personas con autismo tienen dificultades de interacción social y comportamiento, pero el grado de extensión y dificultad varía. Algunos individuos pueden ser muy reprochados, y otros pueden ser extremadamente activos y se acercan a la gente de una forma muy específica. Tienen problemas de inatención y resistencia al cambio. Normalmente responden a estímulos sensitivos de forma atípica y pueden manifestar conductas extrañas como aplaudir, dar vueltas o balancearse. También pueden mostrar usos poco habituales de objetos y afección por algunos objetos.
Aunque la gente con autismo muestra algunas características comunes, no existen 2 individuos iguales. Además, el patrón y la extensión de dificultades puede variar con el desarrollo. Las características comunes nos ayudan a entender las necesidades generales asociadas al autismo, pero es importante combinar esta información con el conocimiento de los intereses, habilidades y personalidad específica de cada estudiante.
El ratio general aceptado de prevalencia del autismo está entre 4 y 5 en cada 10.000 nacimientos. Sin embargo, estudios recientes estiman un ratio de unos 10 por cada 10.000 o un 0.1% de niños o más, cuando se incluye un amplio espectro de trastornos. Hay una mayor prevalencia entre chicos. El ratio varía en función de la definición, pero los estudios rebelan un ratio hombre – mujer de entre 3:1 y 4:1.
La causa o combinación de causas del autismo no son del todo conocidas. Hay una creciente evidencia de que el autismo tiene una condición genética, y de que hay bastantes agentes diferentes involucrados.
También hay evidencias para decir que existe una mayor prevalencia entre los niños con autismo con madres con problemas durante el embarazo, el nacimiento, o incluso después del nacimiento que entre los niños que no tienen autismo. Los acontecimientos tempranos o los factores ambientales pueden interaccionar de forma significativa con la susceptibilidad genética del niño.
El cerebro de los individuos con autismo parecen tener unas diferencias estructurales y funcionales en lo que respecta al cerebro de otras personas. Se han encontrado anomalías en el pedúnculo cerebral y los nervios craneales.
El diagnóstico de autismo es realizado por un médico o un psicólogo clínico experto en el área de autismo. La valoración y el diagnóstico ideal debería involucrar ideológicamente a un equipo interdisciplinario que incluiría a un pediatra o psiquiatra, un psicólogo, y un logopeda. El psicólogo normalmente administra valoraciones para obtener información sobre el nivel de desarrollo y el comportamiento, y el logopeda valora habla, lenguaje y comportamientos comunicacionales. Una valoración médica se realiza para descartar otras posibles causas para los síntomas, dado que bastantes características del autismo están también presentes en otros trastornos. Un historial médico y del desarrollo se obtiene a partir de entrevistas con sus padres. Esta información se combina con otras pruebas para proveer un cuadro general y para descartar otros factores contribuyentes.
El DSM-IV clasifica el autismo como un trastorno englobado en un amplio grupo de trastornos profundos del desarrollo (TPD). TPD es un término que engloba trastornos que presentan dificultades en el desarrollo de habilidades de interacciones sociales recíprocas, en habilidades comunicativas, y la presencia de comportamientos, intereses y actividades estereotipadas. Las condiciones clasificadas como TPD en el DSM – IV son:
  • Autismo
  • Trastorno de desintegración infantil
  • Síndrome de Asperger
  • Trastorno profundo del desarrollo con imposibilidad de ser explicado de otro modo
Todos los trastornos englobados dentro de la clasificación del TPD tienen algunos rasgos en común, y los niños con este trastorno pueden beneficiarse de las mismas estrategias de instrucción. Sin embargo, existen diferencias en algunas áreas, como el número de síntomas, edad de aparición, y patrón de desarrollo.
Las personas con síndrome de Asperger tienen carencias de habilidades en las áreas de interacción social y en patrones de conductas estereotipadas.
La mayor diferencia entre los niños con autismo y los niños con síndrome de Asperger es que los niños con SA no tienen un retraso clínico significativo en el desarrollo del lenguaje temprano o retrasos en el desarrollo cognitivo. Normalmente, no tienen el mismo grado de dificultad que aquellos con autismo en el desarrollo de las habilidades pertinentes para su edad, el comportamiento adaptativo, y la curiosidad por todo lo que les rodea.
Hay unas necesidades que deben paliarse con el currículo:
  • Cambiar las situaciones individuales por sociales
  • Influir en el contexto y utilizar cualquier medio de lenguaje
  • Desarrollar la autonomía y las estrategias que le permitan organizarse
  • Desarrollar lo cognitivo a través de la mejora de los procesos alterados.
En primer lugar se debe hacer una valoración del grado autista del alumno lo máximo exhaustiva posible, se deben realizar adaptaciones muy significativas del currículo ordinario, estableciendo y aprovechando los contextos naturales y compartiendo los criterios metodológicos por todo el equipo docente.
Sabiendo las características del alumno autista y sus necesidades debe priorizarse los objetivos y contenidos, para realizar las adaptaciones del currículo:
  • Conocimiento corporal y construcción de la identidad. Trabajar aspectos relacionados con el desarrollo y aprendizaje de la propia corporeidad e imagen personal.
  • Conocimiento y participación en el medio físico y social. Se relaciona directamente con el aprendizaje social y cultural. Se trata de facilitar experiencias sobre la realidad física y social más cercana de modo que permitan una incorporación progresiva a realidades más lejanas que tengan especial relevancia en el espacio y en el tiempo.
Comunicación y lenguaje. Ofrecer oportunidades que permitan crear la necesidad de comunicación, promueven el desarrollo de la competencia lingüística a partir de gestos, señales y símbolos, base para establecer códigos socialmente estructurados.

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